Placenta previa

Se presenta cuando esta cubre completa o parcialmente el cérvix. Generalmente, se diagnostica el problema durante la ecografía en la parte final del segundo trimestre, aunque en ocasiones las mujeres descubren el problema solamente cuando empiezan a sangrar a principios del tercer trimestre.


A comienzos del embarazo, es común que la placenta esté ubicada cerca del cérvix o que incluso lo cubra parcialmente, y esto no suele representar peligro alguno para la madre ni para el bebé; de hecho, esta condición puede ocurrir en uno de cada cinco embarazos. En la gran mayoría de las embarazadas, la placenta va subiendo a medida que el útero crece con el embarazo, razón por la cual no hay que preocuparse si la placenta cubre el cérvix al inicio del embarazo (Migración placentaria).


El principal problema y de mayor morbilidad en la placenta previa es que puede provocar un sangrado de magnitud considerable y comprometer la salud del binomio.


Durante el tercer trimestre se recomendara reposo relativo, abstinencia sexual y pruebas para descartar la presencia de contracciones. Si la placenta es previa a las 36 semanas, se realizarán pruebas para evaluar la madurez pulmonar del bebé y un posible nacimiento por vía abdominal.