Desprendimiento de placenta del segundo o tercer trimestre.

En algunas ocasiones, la placenta se separa de la pared del útero antes del final del embarazo. Es una causa común de sangrado durante el tercer trimestre; puede ser parcial y de esto depende el nivel de complicación.


A diferencia de la placenta previa, el primer comprometido en el caso del desprendimiento de la placenta es el bebé, porque el flujo sanguíneo de la placenta se ve disminuido o suspendido por completo, de modo que no hay transporte de oxígeno para el bebé. Dado que la sangre es un irritante del músculo uterino, puede también causar trabajo de parto prematuro o dolor abdominal.


La madre siente el útero duro, como si tuviera contracciones, y por ello contrae sostenidamente las fibras musculares del útero y se impide al mismo tiempo el paso de sangre hacia la placenta; como consecuencia, el bebé se deprime seriamente si no nace pronto.


Dentro de las principales causa de esta patología en nuestro medio, se considera a la preeclampsia.


El diagnóstico de esta patología es complicado, debido a que difícilmente se observa durante una ecografía, a menos que sea de gran tamaño.


El tratamiento debe ser inmediato al diagnóstico, debido al compromiso fetal primario y al compromiso materno secundario (histerectomía). La gran parte de los casos se realiza un parto abdominal inmediato, sin importar en la mayoría de los casos, la edad gestacional.